Por: Redacción Philatinos Media / Edgar Ramirez Chinango
En el corazón de la Mixteca baja oaxaqueña, la supervivencia y el brillo de comunidades como Santa Catalina Chinango no dependen de presupuestos gubernamentales millonarios, sino de la voluntad inquebrantable de su gente. Tras una vida dedicada al magisterio, la profesora Filogonia Pérez, conocida con cariño por todos como «la tía Filo», regresó a su tierra natal en 2014 para jubilarse de las aulas, pero no del servicio. Desde entonces, encadena doce años consecutivos cumpliendo cargos comunitarios y tequios sin recibir un solo peso a cambio. En una entrañable plática en el programa Suspiro por Verte, conducido por Edgar Ramírez y Soco, doña Filogonia, quien acaba de fungir como tesorera de la fiesta patronal en honor a Santa Catalina de Siena, abrió su corazón para explicar qué significa sostener un pueblo cuando la migración vacía las calles, pero no la devoción.
Usos y costumbres: El motor del servicio sin salario
Sostener la estructura social y administrativa de Chinango requiere un esfuerzo titánico que recae sobre un grupo cada vez más reducido de habitantes. El sistema de usos y costumbres obliga a los ciudadanos a cumplir con comisiones que van desde la seguridad local hasta la gestión de salud y la organización de la emblemática feria anual.
«Desde el 2014 estoy cumpliendo con las comisiones del pueblo año con año, no me dejan descansar. Al principio me dieron cargos no muy pesados… mi primera comisión fue como secretaria del alcalde, luego tesorera municipal, tres años a la iglesia, dos en la casa de salud y hace un año suplente del agente municipal», relata doña Filogonia.
A diferencia del imaginario urbano, donde el término «alcalde» evoca la máxima autoridad ejecutiva y política, en Chinango este rol tiene un carácter estrictamente judicial y de conciliación comunitaria. Su función principal es resolver conflictos menores y riñas conyugales o vecinales. La verdadera coordinación política, el desarrollo de infraestructura y el enlace con comités internos de agua o salud recaen sobre el Agente Municipal.
El Tequio: Cohesión social y resistencia comunitaria
El tequio, la histórica institución mesoamericana de trabajo comunitario y solidario, sigue plenamente vigente en la Mixteca. Es la vía mediante la cual se pavimentan calles, se limpian carreteras y se da mantenimiento a los espacios públicos de la localidad.
Para quienes no pueden asistir físicamente, existe la opción de saldar una cuota de 150 pesos, pero doña Filogonia destaca cómo las dinámicas de género han aprendido a incluir a todos de forma digna en el trabajo común.
«Las mujeres que no podemos ir a hacer esos trabajos pesados de agarrar el hacha o el machete, les hacemos el almuerzo para todos los hombres que van a dar su tequio. Es una manera de también pagar nuestro tequio nosotros, porque les hacemos la comida para que cuando terminen cansados tengan su almuerzo».
Una feria monumental levantada desde el desvelo y la fe
La reciente feria anual en honor a Santa Catalina de Siena —cuya imagen original data de hace aproximadamente 400 años y se resguarda celosamente en la iglesia del pueblo— demostró la capacidad organizativa de la comunidad. A pesar de haber recibido la mayordomía con finanzas en cero y deudas heredadas, el comité logró congregar a seis bandas de música por correspondencia tradicional y a miles de visitantes procedentes de regiones vecinas como Tehuacán, Zapotitlán Salinas y Pejillo.
Doña Filogonia, en su rol de tesorera, pasó toda la festividad coordinando las finanzas y el trabajo en las cocinas de la cofradía, sin oportunidad de ver los espectáculos o los monumentales arcos de cucharilla y espadillas donados por devotos. El trabajo de la tesorería implica un constante peregrinaje casa por casa en Chinango y la vecina Huajuapan de León para recaudar las cooperaciones de la feria (1,800 pesos) y del Cuarto Viernes (350 pesos), aceptando incluso abonos para facilitar el cumplimiento de los ciudadanos.
El dilema migratorio y el llamado a las nuevas generaciones
La despoblación de Chinango ha provocado una sobrecarga laboral para quienes se quedan en el pueblo, donde algunos ciudadanos deben asumir hasta dos o tres cargos simultáneos. Ante esta realidad, surge una interrogante crucial: ¿qué ocurre con los hijos y nietos de chinangueños asentados en lugares como Nueva York o Philadelphia?
Existe una creciente preocupación sobre el relevo generacional y la regularización de las propiedades de aquellos que emigraron. En asambleas recientes se ha determinado que poseer un lote o terreno en el pueblo obliga a cumplir económicamente con las festividades y las obras comunales, implementándose incluso cuotas obligatorias de sepultura en el panteón para aquellos que deciden retornar únicamente al final de sus vidas.
El artículo concluye con una invitación abierta y urgente del conductor Edgar Ramírez a la diáspora en la Costa Este de los Estados Unidos: reconectarse emocional y financieramente con sus raíces no es solo un acto de nostalgia, sino un pilar indispensable para garantizar que el pueblo que vio nacer a sus ancestros siga existiendo en el mapa del futuro.
Call to Action (CTA):
¿Eres hijo o nieto de Santa Catalina Chinango en la diáspora? Las cuentas de la mayordomía aún no se cierran y cada aportación cuenta para sanear las deudas de la fiesta de nuestra patrona. No dejes sola a doña Filogonia y a los servidores públicos que sostienen nuestra tierra. Ponte en contacto con el comité o compártenos a través de las redes de Philatinos cómo mantienes vivo el orgullo chinangueño en el exterior. ¡Chinango nos necesita a todos!




