Por: Socorro & Edgar Ramírez | ¡Suspiro por Verte! Philatinos
Chinango, Tequixtepec, Oaxaca — 19 de agosto de 2026
La migración no sólo desplaza cuerpos y geografías; siembra raíces en horizontes distantes que florecen con el llamado de la memoria colectiva. A través de los micrófonos del programa radiofónico ¡Suspiro por Verte!, transmitido por la red comunitaria de Philatinos Radio desde Filadelfia hacia el corazón de la Mixteca Baja, el ingeniero electromecánico Aarón Guzmán Rivera desglosó la travesía de una familia originaria de Santa Catarina Chinango (municipio de San Pedro y San Pablo Tequixtepec) que halló en Villahermosa, Tabasco, un nuevo hogar sin jamás cortar el cordón umbilical que la une a sus cerros, sus costumbres y sus ancestros.
La Diáspora Mixteca: Cuando Partir es un Acto de Amor
Históricamente, la región Mixteca de Oaxaca ha sido uno de los epicentros migratorios más significativos de México. De acuerdo con estudios demográficos sobre movilidad interna del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) y análisis del Instituto Oaxaqueño de Atención al Migrante (IOAM), los flujos de mediados y finales del siglo XX no solo apuntaban hacia el norte (Estados Unidos o los campos agrícolas de Sinaloa y Baja California), sino también hacia polos de desarrollo industrial y petrolero en el sureste y centro del país, como Tabasco, Veracruz y la Ciudad de México.
En ese contexto se inscribe la vida de la señora Agustina Rivera Huerta, madre de Aarón, quien a la edad de 11 años debió emprender el viaje hacia Villahermosa acogida por su hermana mayor, la enfermera militar Pilar Rivera. Una decisión familiar impulsada por las carencias del campo y la búsqueda urgente de progreso educativo.
«Mi abuela tuvo que tomar la difícil decisión de decirle: ‘tienes que salir de aquí para que sigas creciendo’. No porque le molestara, sino por el puro acto de amor propio para que no pasaran por las carencias que ellos vivieron.»
— Aarón Guzmán Rivera
A pesar de nacer y formarse en la capital tabasqueña rodeado por la exuberancia de los ríos y el calor húmedo de la planicie costera, Aarón creció bajo un pacto inquebrantable: regresar año con año a Santa Catarina Chinango cada 30 de abril, en Semana Santa y durante las celebraciones decembrinas.
La Memoria Sensorial: El Guashimole, el Molino y la Leña
Para las generaciones de hijos y nietos de migrantes oaxaqueños nacidos fuera de la entidad, la pertenencia cultural no se adquiere únicamente por documento; se forja a través de la memoria sensorial y las normas comunitarias. Aarón evoca con nitidez la casa de sus abuelos maternos, el patriarca don Eleuterio Rivera Mendiola —próximo a cumplir 97 años de edad— y su difunta abuela, doña Paula Huerta.
El aroma al café de olla recién colado a las cinco de la mañana, la disciplina para acudir al molino de nixtamal, las tardes de juego entre más de veinticinco primos y las anécdotas de campo narradas por sus tíos Ceferino («El Cuetla») y Rosendo («Chendo») constituyeron su escuela formativa.
Entre los recuerdos gastronómicos que definen su estancia en Chinango destaca un emblema culinario de la Mixteca: el guashimole de res elaborado con guaje rojo fresco y cocido a fuego lento en fogón de leña.
«La comida a la leña le da un sabor totalmente diferente. El pozole y el mole tradicional son riquísimos, pero mi favorito siempre ha sido el guashimole de res; me fascina.»
De las Aulas Universitarias a la Obra Civil en el Noroeste
El camino profesional de Aarón ilustra la tenacidad de la juventud contemporánea. Tras decidir reorientar sus estudios iniciales en Puebla, ingresó a la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) para formarse como ingeniero electromecánico.
El cierre de ciclos académicos durante la crisis sanitaria global de 2020 lo empujó a buscar nuevos horizontes en el extremo norte del país: Baja California Sur. Allí, a miles de kilómetros de Tabasco y Oaxaca, se curtió durante siete años en la supervisión de obra civil pesada, aprendiendo liderazgo de campo y consolidando la templanza necesaria para la toma de decisiones estratégicas.
Hoy, radicado laboralmente en Puebla, se encuentra en una posición geográfica privilegiada que le permite mantener una cercanía más estrecha con Chinango, integrándose a las faenas, cooperaciones patronales y responsabilidades comunitarias que rigen los usos y costumbres de la población.
Chinango Viejo y el Misterio de la Fe Comunitaria
El arraigo al territorio también pasa por la tradición oral. En la charla radiofónica se abordó la leyenda de la fundación de Chinango y el peregrinar de su santa patrona desde Chinango Viejo:
«Uno de los lugares que más me gusta visitar es Chinango Viejo por su historia. Son relatos de los mayores que cuentan cómo Santa Catalina no quería quedarse ahí y su figura se movía, hasta que el pueblo se fundó donde está hoy. Al final es una cuestión de fe y respeto hacia lo que vivieron nuestros antepasados.»
Asimismo, lugares cotidianos como la pila de agua en el centro del pueblo, el paraje del Jahuay con sus atardeceres ocres y el camposanto donde hoy reposan los restos de su abuela Paula representan los anclajes emocionales donde el estrés citadino se disuelve y da paso al descanso y la introspección.
Conclusión: Vivir con Honor el Legado Ancestral
La historia compartida en Suspiro por Verte no es un hecho aislado: refleja la realidad de cientos de familias mixtecas fragmentadas geográficamente por la necesidad, pero cohesionadas por el orgullo de sus raíces. Sea en Filadelfia, Nueva York, Tabasco, Puebla o California, la identidad chinangueña sobrevive cuando las nuevas generaciones honran el esfuerzo de quienes abrieron brecha con sacrificio.
«No hay manera más honrada de vivir la vida que no lamentarte por la persona que ya no está, sino seguir viviendo y trabajando por ella misma.»
— Aarón Guzmán Rivera
A través de la comunicación comunitaria y plataformas binacionales como Philatinos Radio, la distancia física se acorta, reafirmando que sin importar cuántas fronteras o husos horarios separen a los oaxaqueños de su tierra, el corazón sigue latiendo al compás de la Mixteca.






